Aurelio Martin

Recetas del usuario
  • Bendito paladar
    Aurelio Martin , 19-08-2015

    Por Aurelio Martín, imagen Pablo Martín.- Confiesan que no se han acostumbrado ni a los focos ni a trabajar sin pausa en los fogones, pero se han convertido en las monjas cocineras más populares de España, también muy seguidas en latinoamérica, gracias a la televisión y a sus recetas sanas y de bajo coste, muy franciscanas. Sor Liliana y sor Beatriz, ayudadas en esta ocasión por sor Consuelo, que aporta su sabiduría en la elaboración de ensaladas, acaban de sacar su segundo libro, Bendito paladar (BuenasLetras), que recoge más de 160 recetas elaboradas en dos temporadas de un programa de 13TV. Monjas Concepcionistas Franciscanas de Segovia, de clausura, están dedicadas a la contemplación, a la oración, desde que se levantan a las seis de la mañana, de ahí que esto de la popularidad lo consideren como un paréntesis en sus vidas, que no les interesa demasiado. Sor Liliana, colombiana, de 27 años, que llegó al convento hace 12 años, ya trabajó en otro proyecto editorial y televisivo, Delicias celestiales , sólo de postres, junto con sor Beatriz, de 83 años, que hoy no ha podido asistir a la presentación del libro por encontrarse indispuesta. La más joven de la orden en Segovia, habla de la publicación, con 156 páginas, en las que se incluyen, además de dulces, platos salados, pescados, carnes, frutas, postres y, por supuesto, las ensaladas de sor Consuelo, leonesa, de 82 años, que ingresó en el convento a los 17. Sor Liliana y Sor Consuelo, poco antes de la presentación a los periodistas reconocen en una entrevista que no les gusta ponerse delante de micrófonos y objetivos, pero, con desparpajo, aclaran: Nos hacemos a ello . Nueva en lo de aparecer en público, sor Consuelo se centra en sus recetas: En las ensaladas no hay truco, lechugita con un poco de escabeche y otro poco de pimiento, tomate y bastante vinagre, soy muy amiga de vinagre... , matiza Todo sea por el convento, solo con nueve religiosas, y por obtener recursos para su mantenimiento en unas épocas difíciles que también van sorteando vendiendo postres en la portería y elaborando encargos de comida para llevar. La clave del éxito de sus recetas es que son muy sencillas de elaborar y baratas, porque, asegura sor Liliana, que hay que enseñar a la gente a que coma sano, no tiene apenas tiempo, y además anda mal económicamente . Y recordando fórmulas de platos, de las que han ido llevando las religiosas de la orden, también dan una vuelta al menú del convento, que siempre necesita estar al día en lo que se refiere a restauración. Hoy se cumplen 112 años desde que se abrió su convento, en el que fuera palacio renacentista del Conde de los Villares, aunque estas monjas llevan en Segovia desde 1601, teniendo por costumbre regalar dulces a quienes les daban limosna. Recetas hay para rato, todas de cocina española, aportadas a lo largo de los años por las monjas, llegadas desde diversas autonomías, porque, como recuerda sor Liliana, cuando entró no sabía ni hacer un arroz, que es lo que comen en Colombia. Pero el panorama no es nada halagüeño para continuar con la promoción de la gastronomía, monjas mayores y escasas vocaciones, lo que lleva a estas religiosas a asegurar que no volverán a televisión, aunque no descartan sacar algún libro más. No es lo suyo, aunque ponen mucha alegría y amor, y trabajan sin lujos, como hijas de San francisco, con el voto de pobreza , desde que suena la campana, a la que llaman la voz de

  • Delicias celestiales
    Aurelio Martin , 29-06-2015

    Aurelio Martín.- Cuando el paladar saborea los dulces artesanales elaborados por sor Liliana y sor Beatriz, como unos buñuelos o unos mostachones, quien lo degusta piensa que toca el cielo, que ha llegado al edén, entre las paredes del convento de clausura de las Hermanas Concepcionistas Franciscanas de Segovia. Estas dos monjas dedicadas a la contemplación, que hoy han presentado su libro Delicias celestiales (Chronica Editorial) apostaron por rescatar las antiguas recetas conventuales y entrar en la mercadotecnia, para ayudar al sustento de la comunidad. Y en este empeño andan, compartiendo la espiritualidad, la humildad y la timidez, con la sabiduría de buenas reposteras y el suficiente desparpajo como para enfrentarse a los focos y la cámara para grabar episodios de Bocaditos de cielo , de Canal Cocina. Tampoco ocultan su sacrificada vida de monjas de clausura, continuadoras de su fundadora Beatriz de Silva, en el que fuera palacio renacentista del Conde de los Villares, a donde llegaron hace unos 120 años, tras comprarlo por 25.000 pesetas de las de entonces. En 224 páginas, Delicias celestiales contiene más de doscientas recetas que resume la tradición repostera del convento, organizado en varios capítulos dedicados a los dulces tradicionales, los bizcochos, hojaldres y tartas o las cremas y natillas. No faltan los consejos para elaborar en casa desde mousses a espumas y soufflés, los postres de frutas o los dulces de Semana Santa y navideños, algunos de los cuales ya dieron a conocer en su programa televisivo. Acompañadas de ilustrativas fotografías, muchas de las recetas aportan también algunos trucos y consejos que le serán muy útiles para su elaboración. Mientras elaboran el llamado brazo de reina , una masa muy sencilla que luego se rellena con nata o crema, uno de los productos más demandados, sor Liliana habla de la variedad de su oferta, hasta turrones, para las próximas fiestas. Sor Beatriz, nacida en Bustillo del Páramo (Burgos), hace 81 años, recuerda que hay recetas centenarias, como la de alguna tarta, que aún elaboran, y las de bollos en aceite, que esta veterana religiosa, que llegó al convento hace 48 años, enseñó a preparar a sor Liliana, una religiosa joven, de 25 años, de Colombia. Sor Liliana, que a los 15 años ya le llamó la vocación religiosa, aporta la energía y la juventud, en una extraordinaria pareja con sor Beatriz, con su carga de experiencia y sosiego, quien en tono jocoso comenta que ella, enseguida me coge todo , en relación a la transmisión de sabiduría. Estas monjas, que llevan en Segovia desde 1601, regalaban tradicionalmente dulces a quienes les daban limosna, pero ahora hay menos caridad, no existen bienhechores, y se han lanzado al mercado, como reconocen, para mantener el convento y sobrevivir, en una época de escasas vocaciones. Nerviosas ante los focos, pese a la experiencia en la serie, la ayuda de Dios les hace sentir fuertes para permanecer a la altura de los grandes cocineros mediáticos, mientras sor Liliana insiste en que la clave de todo es la ayuda del Cielo . Además de su trabajo en el obrador tienen que realizar las tareas de mantenimiento diario de las dependencias conventuales, incluido el jardín y una pequeña huerta, pero lo hacemos todo con mucho amor y mucho cariño , subraya la más joven. Y un consejo a los jóvenes, aunque les tengan que atraer con dulces, que miren hacia adentro, oigan la voz de Dios, recomienda sor Liliana, porque hay mucho ruido fuera , sostiene, él sigue llamando y no le hacemos caso, acogerse al él, a la santísima Virgen, para ver qué camino tomar . Por la experiencia, la más mayor reconoce que no son muchos jóvenes los que se acercan, nadie pica , aclara